La Sagrada Familia impone muchísimo cuando la tienes en frente, pero lo chévere de hacer fotos por los alrededores no es solo posar con el templo de fondo, sino perderse un rato por las calles del Eixample. Con Valeria aprovechamos una tarde libre para salir a caminar, tomar un café y capturar unos retratos que tuvieran esa vibra relajada de un día cualquiera en Barcelona.
Como fotógrafo, siempre he pensado que las mejores fotos no salen de un estudio, sino de la dinámica de la calle. Caminar por las manzanas que rodean la obra maestra de Gaudí te regala texturas increíbles en las fachadas, una luz brutal y esa vibra urbana que le da muchísima personalidad a una sesión lifestyle.
Si vives en Barcelona o estás planeando un viaje y te provoca tener un recuerdo auténtico y con estilo de tu paso por aquí, escríbeme. Armamos una ruta tranquila y nos vamos a tomar unas fotos que de verdad valgan la pena.
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